Negligencia médica, por Angélica Rodarte Salcedo

 

 

Es interesante el juego de palabras, en inglés, que representa el título original: SICK, significa enfermo; SICKO, se refiere a alguien moralmente desestabilizado, con actitudes enfermizas u obscenas.  Sicko trata entonces de la enfermedad física y de la enfermedad moral, representada en este caso por las compañías aseguradoras.

 

La película aborda el tema de la ausencia de un sistema de salud universal en el país más rico del mundo.  50 millones de estadounidenses no tienen cobertura a través de un seguro médico, en tanto que 250 millones sí.  El filme se refiere a estos últimos, a cómo las compañías aseguradoras evaden el pago de los gastos médicos de sus asegurados porque éstos han incurrido en alguna de las condiciones o enfermedades que anulan un contrato de seguro. Esto nos lleva a reflexionar en las características de la medicina de los siglos XX-XXI.

Podemos asegurar que la medicina en este momento ha llegado a su mayoría de edad, sus aportes en el campo básico, clínico y social son altamente reconocidos, lo cual no indica que podamos afirmar que ha resuelto todo lo relacionado con la enfermedad, pero sí que hay suficientes avances como para sentirnos confiados en su gradual desarrollo. Sin embargo, a la par con esto, tanto la medicina como la salud se han convertido en bienes mercantilizados y por lo tanto sometidos a las reglas de mercado.

 

En  cuanto a la medicina, ésta se ve afectada por exigencias que provienen de los ámbitos comercial, económico o administrativo que pretenden regularla.  Por ejemplo algunos han pretendido ver al médico en un doble papel:  por un lado su rol tradicional de agente de salud y por otro su nuevo papel en el uso de las técnicas y medios con los que hoy cuenta su profesión.  Sin embargo, habría que ser muy críticos con este segundo aspecto de su ejercicio, ya que la relación médico-paciente debe seguir siendo esencialmente una relación de ayuda entre personas y no una venta de servicios, no se pueden negar los aspectos económicos cercanos a esta realidad pero no se deben superponer a ella.

 

Se plantea que el médico actualmente cuenta con una serie de herramientas técnicas y que no puede hacer caso omiso de la dimensión económica que esto supone.  ¿Es verdad esto? ¿Es algo inevitable, fruto del progreso social?  O más bien es una corrupción de la medicina.  Responder a esta pregunta nos debería llevar nuevamente al establecimiento de la relación médico-paciente, en donde el paciente espera que se le ayude con el interés primario de ayudarlo y sin subordinar ese interés a otras motivaciones.

 

La otra crítica que se plantea en la película es el hecho de que no exista un sistema de salud universal en EE.UU. cuando países desarrollados como Canadá, Inglaterra y Francia y subdesarrollados como Cuba sí lo tienen.  ¿Por qué Estados Unidos tiene un sistema de salud privatizado que no da respuesta a las necesidades de salud de los ciudadanos?.  También en el filme podemos ver cómo Nixon privatizó los servicios de salud ya que ofrecía beneficios lucrativos sustanciales para la clase política y comercial, incluso muestra como la excandidato a la presidencia Hillary Clinton había planteado crear un sistema de salud universal y como no lo consiguió, llegó a aceptar grandes cantidades de las aseguradoras.

 

Pero ubicándonos en la vida emocional de las personas, la película muestra desde el principio el tipo de consecuencias a las que puede llevar el que las compañías de seguros no respondan a las demandas de sus clientes y así vemos por ejemplo al inicio del filme a una pareja en sus años maduros que lo ha perdido prácticamente todo desde el punto de vista de los bienes materiales y que incluso deben ir a vivir a casa de una hija casada.  Es posible apreciar los sentimientos de frustración, indefensión e impotencia propios de la pérdida de la cobertura de las necesidades de seguridad.

 

En otro caso vemos a una madre contender con la pérdida de una hija, una de las pérdidas más dolorosas a las que se ven sometidas las personas, debido a que el hospital al que llevó a su hija para ser atendida no pertenecía a la red de hospitales aprobados por la Cía. Aseguradora, por lo que a pesar de lo inconveniente para el estado crítico de la niña, es trasladada al hospital de la red y muere en el ínter. Un caso más se refiere a la muerte por cáncer de un hombre joven, a quien se le niega la posibilidad de un tratamiento argumentando que no está probada su efectividad por estar en fase de experimentación aún. Y como éstos, desfilan a lo largo de la película diferentes casos con distintas consecuencias.

 

Lo que agrupa a estas personas es que están pasando o han pasado por diferentes enfermedades, lo que en principio vulnera sus sentimientos de seguridad y confianza.  Si a ello se le agrega la situación de que son traicionados y abandonados por sus compañías de seguros en las condiciones más desesperadas: enfermos, ancianos, incapacitados, no debe sorprendernos el tipo de síntomas psicológicos que pueden aquejar al enfermo y a su familia: ansiedad, depresión, dificultades matrimoniales, adicciones, etc.  Y ni qué decir que estos síntomas agravan las enfermedades físicas.

 

La película no plantea una solución o propuesta para resolver el problema de los estadounidenses, sin embargo se enfoca en mostrar cómo otros países ricos donde la medicina está socializada y es de cobertura universal, estos sistemas de salud son enormemente superiores al de EE.UU. incluso el de Cuba que no es un país rico. Entre las propuestas de campaña de Barak Obama se encuentra la del sistema de cobertura universal en salud.  ¿Tendrá la voluntad política para lograrlo? O lo que es más importante ¿seguirá el pueblo estadounidense permitiendo que las cosas sigan como hasta ahora?

 

 

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