Tres hermanos, por Angélica Rodarte Salcedo
Francesco Rossi es un cineasta que se ha caracterizado por su compromiso con los temas sociales y políticos de su natal Italia, desde una perspectiva de la izquierda.  Asimismo, ha realizado adaptaciones de novelas como la muy conocida “Crónica de una muerte anunciada” (1987), de Gabriel García Márquez o su adaptación a la Opera “Carmen” de Georges Bizet (1985).   Puede considerarse uno de los grandes realizadores europeos de la segunda parte del siglo XX. Rossi ha dicho que “para ser eficaces, las preguntas que las películas plantean deben continuar viviendo en el espectador incluso después que la película finaliza.  Las películas no deben terminar sino que deben continuar creciendo dentro de nosotros”.  Estamos de acuerdo con Rossi y por ello está el foro abierto a todos los comentarios y reflexiones.

 

 

“Tres hermanos” se desarrolla en la Italia de finales de los años setenta.  Aborda la realidad política y social del país en ese período, atravesada por los más grandes conflictos después de la segunda guerra mundial. La historia gira alrededor de la muerte de la madre de los 3 hermanos, lo que conlleva a la oportunidad de que éstos se vuelvan a reunir después de mucho tiempo.

 

Cada uno de los personajes parece representar diferentes realidades de la Italia de esa década y lo primero que llama la atención es la incapacidad para llevar a cabo una comunicación o integración entre las mismas. El abuelo y la nieta, los dos extremos que parecen estar encarnando el pasado y el futuro, son quienes logran comunicarse a un nivel más afectivo.   Son los únicos que parecen estar viviendo el duelo plenamente.   Representan, por otra parte, dos de las partes más vulnerables de la sociedad.

 

Por lo que a los hermanos se refiere, es evidente la falta de contacto emocional con la situación de duelo principalmente del hermano mayor y en menor medida de los otros dos. Raffaelle es producto de la época del fascismo.  Es un hombre frío, rígido, autoritario, que decide que no le acompañe su familia al funeral de su madre porque no puede permitirse ser considerado vulnerable. En un estado fascista, igual que en todo sistema autoritario, las actividades están basadas en la sumisión o dependencia a una autoridad.  El carácter de Raffaelle es de tipo autoritario, actúa en nombre de algo superior a su propio yo: en este caso, la ley o el deber.  No puede actuar en nombre de sí mismo ya que está enajenado, como producto del trabajo que desarrolla, adaptado a las normas que le imponen el derecho y la jurisprudencia.  En el duelo de su madre no es capaz por un momento de dejar de lado su trabajo y contactar con sus emociones sino que sigue evitándolas al seguir revisando sus casos.  El sueño que tiene esa noche, aunque puede apuntalarse en el peligro de muerte real que está viviendo, creo que más bien simboliza el hecho de que está muerto en vida, completamente alienado.

 

Una de las maneras que existen para responder a una pérdida de una figura importante de apego, es la falta de duelo, la cual consiste en evitar el dolor, el miedo, el enojo o alguna conducta no deseada.  En la falta de duelo la persona evita la desorganización no enfocándose en la pérdida. Aunque sabemos que una fase breve de embotamiento de la sensibilidad es una consecuencia muy común de una pérdida, no se espera que dicha fase dure más de unos cuantos días o acaso semanas.  En el caso de Raffaelle es más probable que se trate de una ausencia de aflicción consciente ya que él se concibe como una persona autosuficiente, orgullosa de su independencia y del dominio de sí mismo, desdeñando los sentimientos, eso es evidente en las relaciones que mantiene con su esposa, su hijo, su padre y sus hermanos.

 

Rocco, por su parte, sí da algunos signos de que la pérdida le está afectando y que por lo tanto tiene motivo para afligirse.  Tiene un recuerdo infantil de su madre llamándolo y abrazándolo durante alguno de los bombardeos en la guerra, parece una buena relación entre ellos.  Asimismo, comenta con alguien que a su madre le gustaba mucho la música, mientras él está tocando el órgano.  Llora en la cocina antes de que se lleve a cabo el entierro, ya que generalmente el lugar de las mujeres dentro de la casa es la cocina.  A Rocco le toca vivir el fin de la guerra, la carestía, el desempleo, en fin, los males que hay que afrontar tras una larga lucha armada.  Es un joven en los años 60 influido por el “amor y paz”, las teorías socialistas y el movimiento social universal de los jóvenes en búsqueda de identidad propia.

 

El sueño de Rocco con ratas al inicio de la película y el que vemos posteriormente que parece ser un sueño repetitivo, lo muestra en una imagen narcisista de sí mismo, limpiando las calles de las drogas, las armas, las ratas y la basura en general, pero el sueño es como una obra teatral, un escenario sobre el cual mostrarse como un Salvador, como el Mesías.  El sueño es un intento de equilibrar la frustración que sufre ya que los jóvenes a los que pretende ayudar o “salvar” continúan en serios problemas.  El sueño es una representación también de los aspectos sociales tan en boga en ese momento: el ideal del cambio del capitalismo por el socialismo plasmado en ese ícono que es la Plaza Roja de Moscú.  Rocco no ha construido una familia, tiene dificultad para vincularse, se presenta como el padre de los jóvenes a quienes pretende “salvar”, son el sustituto de una familia.

 

Nicola parece ser el más desarrollado de los tres, es un luchador social que está en peligro de perder su trabajo, tiene una pequeña hija con quien se puede observar mantiene una relación cercana.  Es un padre que responde de manera cuidadosa y cariñosa a las necesidades de su hija.  Es un hombre vital.  Además, por la fantasía que tiene en la casa de su madre sobre la relación con su esposa, parece que mantiene viva la esperanza en la vida y en el cambio personal y social. Por otra parte a través de Nicola se reflexiona en el viejo problema italiano del contraste o separación entre el sur agrícola y campesino y el norte industrial y obrero.  Nicola es un inmigrante en Turín.

 

Ya Luchino Visconti en “Rocco y sus hermanos” nos contaba de las peripecias que debía padecer un tipo meridional (Alain Delon) que viaja al norte en busca de trabajo y de subsistencia.  En ella se trataba el problema de la desintegración familiar, la Italia de las dos velocidades, el flujo migratorio interior de los años 60.  Los hombres del sur fueron bautizados despectivamente por los del norte como “terrones” (meridionales).

 

Entre las principales consecuencias psicosociales del inmigrante están el prejuicio, la estigmatización, que tienden a justificar la exclusión social, esto es, el inmigrante es apartado de un conjunto de derechos de carácter político, laboral, económico y social. El inmigrante necesita elaborar un duelo porque está perdiendo contacto con la familia y amigos, en ocasiones la lengua materna, la propia cultura, los paisajes y tierra natal, posición social, contacto con grupo étnico. Nicola reconoce su dificultad para ser aceptado en Turín y al mismo tiempo ya no se siente en confianza en su natal Puglia, es la doble condición del inmigrante, ser extranjero en las dos partes.

 

 

 

 

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